19 mayo 2006
La sal de la tierra

En la Ciénaga de Zapata (Cuba)
En los países de nuestra próspera Europa Occidental es fácil olvidar que hay lugares donde la mujer trabaja duro, muy duro, para ganarse la vida; que hasta hace muy poco, apenas dos generaciones, en nuestros campos no había máquinas y nuestras abuelas tenían que hacerlo todo a mano.
En los países de nuestra próspera Europa Occidental es fácil olvidar que hay lugares donde la mujer trabaja duro, muy duro, para ganarse la vida; que hasta hace muy poco, apenas dos generaciones, en nuestros campos no había máquinas y nuestras abuelas tenían que hacerlo todo a mano.
Hace un mes, nuestra presidenta Begoña Marina, durante un viaje privado a Cuba, acertó a pasar por los aledaños de la Ciénaga de Zapata, donde hay un vivero, cuyos amabilísimos trabajadores la invitaron a visitar las instalaciones. Allí trabajan juntos hombres y mujeres, sobre todo mujeres. Se trata de un trabajo artesanal: el de las mujeres consiste en llenar bolsas de plastico (a la derecha de la foto) con semillas para la repoblación forestal de especies que más tarde se utilizan como fuente de madera y de carbón vegetal.
A nadie se le escapa la utilidad de ese trabajo, ni tampoco lo duro que puede llegar a ser. Los trabajadores han conseguido conciliar su trabajo con su vida familiar, y los hombres están tan presentes en el hogar como las mujeres.
En la foto -la fecha es errónea- podemos ver a Begoña, con algunos de los trabajadores del vivero. ¡Gracias a todos por recibirla!