13 diciembre 2006
Una mujer en la Estación Espacial Internacional

La americana Sunita Williams tomará hoy el relevo del alemán Thomas Reiter en la Estación Espacial Internacional
Hará compañía a Sunita durante los próximos meses el cosmonauta ruso Mijail Tyurin y nuestro madrileño Miguel López Alegría.
Cuando nació Sunita, las mujeres ya habían conquistado un lugar en el Espacio. El 16 de junio de 1963, sólo dos años después del viaje de Gagarin, la soviética Valentina Tereshkova, de 26 años, se convertía en la primera mujer cosmonauta. Aquellos eran años de la Guerra Fría, de propaganda y de símbolos, y los soviéticos iban por delante de los americanos. Hoy, todas las grandes potencias colaboran en la Estación Espacial Internacional, que parece un oasis de cordura, lejos, muy lejos, de nuestras guerrras y conflictos.
Si los primeros viajes espaciales concitaban el interés del público, hoy día revisten un carácter en apariencia rutinario y las televisiones dedican apenas unos segundos a esos acontecimientos. Sin embargo las expediciones espaciales son en extremo arriesgadas y la mejor tecnología del mundo no ha conseguido acabar con desastres como el de los transbordadores Challenger (1986) y Columbia (2003). En el primero de ellos desaparecieron las astronautas Judith Resnik y Christa McAuliffe; y en el segundo las astronautas Kalpana Chawla y Laurel Clark.
Con sus 41 años a cuestas, Sunita también representa a tantas mujeres que se realizan profesionalmente y, mal les pese a los tiranos de la moda, ni son todas modelos, ni tienen todas 16 años. Sunita también representa el éxito de la integración de la población oriunda de la India y de religión indú en los Estados Unidos. Después de la malograda Kalpana Chawla, natural de la India, Sunita, hija de indúes americanos, es la segunda norteamericana de origen indio en viajar al espacio. Buena suerte, Sunita.